Bueno, pasados los días de excesos y botellas vacías llega el momento de darle a nuestro cuerpo “alegría y cosa buena” y como mejor, que con unas MIGAS marca de la casa (su gallinica… su BORRAJICA…) ingredientes populares vaya.  San Valero es rosconero, pero seguro que tambien es borrajero, (y sino es así que espabile) dicho esto y con la bendición del santo ¡comenzamos!

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Para preparar el pan tenemos dos opciones, o bajamos a la tienda y compramos la bolsita.o nos ponemos música bailonga, agarramos la barra de pan seca y dale que te dale.  El siguiente paso es “remojar”, los entendidos dicen que aquí te juegas el exito, pues hay que humedecer sin apelotonar, vaya que tienen que estar sueltecicas.  Conseguido esto las tapamos con un paño (para que no se resfrien).

Bueno, pues ya ha amanecido, los pajáritos cantan, las nubes se levantan y nosotros en pijama.  Solucionamos el tema y vamos al encuentro de la gallina (que debería estar muerta) y la limpiamos de toda su grasa, piel y huesos.  Para confitarla ponemos un cazo, lo más ajustado posible a la cantidad de gallina, y llenamos con aceite, 2 ó 3 dientes de ajo enteros con piel, laurel y unas bolas de pimienta negra, todo estó estará cociendo a fuego muy lento (en una vitro sería al 3 más o menos) durante media hora o asi, cada cual que compruebe, si pinchas la gallina y cacarea, no hay duda, más rato.   Mientras esto sucede prepararemos la borraja, que en esta ocasión, será solo los bastones lo que usemos, los cuales cortaremos en trozos pequeños.  Cuando ya esten hervidos y de color verde bonito los escurrimos y rápidamente a otra cazuela con agua fría para detener la cocción y mantener el color.

Nuestra gallina nos esta esperando en el cazo y a su encuentro vamos con la ilusión de una primera vez.  Ahora lo que toca es trocearla en pequeñito.

Parte del aceite lo usaremos para ligar las migas y en él desaremos los ajos proporcionando un “saborcico mucho rico”.

Asi pues nos abrimos una cerveza, echamos trago y nos liamos con las migas a darles vueltas, le añadimos el aceite del ajo y la gallina y ritmo, cuando ya esten terminadas que hayan quedado doradicas (que no fritas) y esponjosas (no valen pelotones) le ponemos las borrajas, dos vueltas y media ¡y a la mesa!

En esta ocasión a Florentino le hemos dado puente y vamos a compartir con María y Aitor, unos amigos, el vino AIXENA rosado, 100% garnacha, de la Cooperativa Virgen de la Corona de Almudevar.  Quizás, un pequeño gran desconocido.   Salud.

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