La noche estaba parda y mósen D. Plato no salía de su asombro, ¡oh! exclamó, los calcetines de cuadros no van “acord” con nuestros hábitos, mosén Roberto B., debería ir a su habitáculo y cambiarlos por algo más chic.  Este, asintió con la cabeza y arrastrando su pierna por el arrozal se dispuso a ello.  Esta noche iban ha hacer un arrocito con borraja y pulpo y tenían que cuidar la puesta en escena pues venía, LaResponsaibolDeLosArrocesTractores&CosechadorasDelPirineoDelDeAquí, (la llamaremos Ana), con un contrato Premium y cuatro vales para refrescos…

Mósen Roberto B. (con calcetines nuevobrazal sangriento...s) se levantaba en armas contra el pulpo. La sangre brotaba a palanganas y el rojo lo llenaba todo… asustado llamó a mósen D. Plato que sin más miramiento lo redujo a sartenazos (al pulpo) pudiendo calmar tanto horror.  La noche proseguía y el cocinero avanzaba… caldo de pescado calentorro, añadimos el arroz y a los 4 minutos el pulpo plancha troceado, a punto de terminar, unos 2 minutos para el final, añadimos la borraja y terminamos, golpe de pimentón y a por el cucharón.  Mósen D. Plato interrumpió el suspiro de felicidad de mósen R. Baquero al grito de ¡ya está aquí! el cual con movimientos espasmódicos le arreó un bofetón a un pelícano que pasaba por el brazal (en el pirineo de aquí, tenemos lo que queremos…) sacándole un ojo y cayendo en la sopera.  El cocinero lo encontró sexy & resultón y dijo eso de “antes muerto que sin silla” y lo sacó tal cual al comensal (que venía con contrato güaises).

Ana impresionada, mósen D. Plato tiraó en el suelo (muy malito) y mósen Roberto B. leyendo el Hola, ella cogió la cuchara probó de aquello y gritó “juro que jamás volveré a pasar hambre” (lo que el viento se llevó).  mósen D.Plato se recuperó y preparo jintonic’s a go go (de un montón de cosas raras..) y dicen que los vieron por caminos, bailando una conga con el pelícano tuerto (sin rencor)….largos sueños Al Desván.

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