DSC_1332Quique, siempre inquieto, no encontraba ese “producto” fetiche… las vecinas le susurraban y las más atrevidas le decían “como toda la vida”, él quería se un gran Chef y añadió… “a dios pongo por testigo que por la borraja apostaré.”  Subió, bajó, cruzó, saltó y con un Ternasco se topó, se le acercó y le dijo en el “orejo” contigo haré una croqueta… Su madre Celia añadió eso de “hijo mío ten cuidao”, pero decidimos empezar…

Nos pusimos con las “tierras verdes” y a las hojas (de borraja) le añadimos algo de perejil, cebolica fritica (no quemada) y nueces, trituramos todo y le añadimos un poquico de azucar.  UNA BORRAJA.  Tostamos una rebanada de pan para untar.

En el momento croqueta  fué cuando Quique sentenció “quiero que sea la carne del cuello” de todos era sabido que es la parte más sabrosa & amorosa (y todo lo que acaba en osa), por supuesto, aplaudieron su decisión!  Se pusieron en marcha, escaldaron las hojas…DOS BORRAJAS, a punto el ternasco (de Aragón “con un par”) y las uvas, las cuales añadiremos troceadas  al final de la cocción.  Nos pusieron espitosos, tontolosos (y todo lo que acabe en osos)  quedó una  croqueta muy chic!  Pero en ésto llegó Pablo y añadió la TRES BORRAJA, la frío yó…!  (bueno básicamente hoja frita)

Papito Quiqué,  (éste es otro) definió la propuesta como sólo el sabe… con una Queiles (cerveza artesana de Tarazona) ésto está del Copón!

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