Moncho estaba buscando algo para aportar a la “party picadilly green en la azotea”, le había invitado Piluca, la vecina del 2º D, una artista en esto de organizar fiestas.  Se topó con unas matas “resultonas” de borraja y DSC_1473no se lo pensó más.  Camino para casa ideaba en hacerlas con chocolate y peta-zetas (que había leído en un blog molón del Copón…)  Ya dispuesto a la faena lo llamó Piluca que estaba hablando con Agata sobre un postre con borraja y chocolate (ésta no conocía el blog molón del Copón y no le salió chic!, aaaaaaaaaah se siente..) pero tuvo que cambiar de planes.  Abríó la mata y vió que estaba algo subida y se le habián formado ya esos “tubos”, sorprendido, extrañado e incluso indignado añadiría yo, gritó -TRONCHO RELLENO DE BRANDADA DE BACALAO-.

Los coció  enteros y como iba pillao de tiempo en vez de hacer la brandada, usó una comercial.  Enfrió bien la borraja y con la ayuda de una bolsa le cortó la esquina, introdujo la crema y se dispuso a rellenar.  Hizo unos ajos fritos y en ese aceite preparó unas tostadas de pan.  Para culminar espolvoreó sésamo tostado por encima y así nació el Troncho de Moncho.

Ya eran las ocho y todo el mundo subía a la azotea, los platos se dejaban a la izquierda mientras los invitados bebían unas cervezas, de pronto Agata lanzó un grito de satisfacción… ¡Moncho cómo está el Troncho! el resto del grupo no quiso perderse tal sensación y acabaron con el plato, sólo se oía Troncho, Moncho, mi Troncho, ala Moncho, hummm cómo está el Troncho Moncho… Ya en el rellano Piluca se despedía con susurros y éste se volvía para casa con una sonrísa guasona “el triunfo del Troncho de Moncho”

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