Ahora ésta imagen sería impensable y nos llamarían de todo menos bonitos, pero hubo una época, en la que a los niños (yo lo recuerdo con diez años), al margen de la consabida merienda de “sopanvino” (pan con vino y azucar) cuando nuestras madres nos hacían un huevo pasado por agua, el premio era beber en la cáscara, vino tinto.  Abuelo Francisco gracias por esa infancia. Otro día un cuento…dsc_2007

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