Al bajar del 36, Doña Gloria se encontró con una fiesta ahí mismito, los agricultores de la redolada celebraban San Isidro con ironía y alegría por partes iguales.  Ella muy pía, censuraba esos métodos de expresión por impuros.  Lucas, un joven del grupo se le acercó y la invitó a bailotear, lo que rechazó de plano, pero él insistió y consiguió al menos hacerla sonreir.  Antes todo este alboroto estaba mal visto ahora lo llevais por bandera le contaba Doña Gloría, hay que empujar para cambiar y en el cambio ya no sabes donde estás, pero avanzas, señalaba Lucas.  Venga le voy a invitar a una “patata zaragozana”, ya verá como le gusta.   Estas las hacemos en casa con ingredientes de la huerta, todo casero, mire el día de antes en un medio vasito de leche introducimos unas hojas de menta y que pasen la noche junticos, además la borraja la preparamos cociendo hojas y tallos, escurriendo bien, añadiendo una yema de huevo, pimienta molida y sal.  La crema resultante la ponemos en cubiteras y al congelador.  Al día siguiente la patata la cocemos y la trituramos y añadimos un chorrito de leche (con aroma de menta) y hacemos bolas metiéndole dentro un cubito de nuestra crema de borraja y algún tallico corto, rebozamos en huevo y pan rallado y a freir.  Y si queremos conquistar a una señora le ponemos una cucharita de mermelada de Pan&Vino de nuestra amiga de El Ababol.

Y ésto es lo que tú llamas avanzar? empujar Doña Gloria, empujar, pero hoy igual no…

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