Ahora ésta imagen sería impensable y nos llamarían de todo menos bonitos, pero hubo una época, en la que a los niños (yo lo recuerdo con diez años), al margen de la consabida merienda de “sopanvino” (pan con vino y azucar) cuando nuestras madres nos hacían un huevo pasado por agua, el premio era beber en la cáscara, vino tinto.  Abuelo Francisco gracias por esa infancia. Otro día un cuento…dsc_2007

Celestino paseaba por el centro de Zaragoza buscando corbata para la ocasióndsc_2001 pero no encontraba nada chic! que llevarse al cuello. Se aburría y de forma inconsciente empezó a mirar escaparates aludiendo al buen o mal gusto de éstos, (de joven estudió en Teruel y algo de arte se le quedó).  Al dar la vuelta se topó con un escaparate nuevo, lleno de motivos navideños donde colgaban rodajas de limones, naranjas, pomelos y demás cosas de éstas, frutas repartidas por todo el espacio y unos cuadros alusivos a creaciones gastronómicas.  Una gran ventana a la que enseguida sugirió “le faltaba nieve” mirando mas detenidamente el escenario observó unos ramilletes de -rosas de manzana, fresas con cholotate de color, figuras en calabaza y mangos tallados (lease fruta)- nó, borraja no había.  Era, el Desván de las Frutas que Querían ser Princesas.   Celestino de pronto puso el grito en el cielo y fué corriendo al bar de enfrente, entró a la cocina (así porque yo lo valgo) cogió un cazo con agua, lo puso a hervir, cuando estaba en plenitud metió un huevo (de gallina) y contó 3 minutos.  Una vez fuera lo cascarilló por arriba con una cucharita, quito el sombrero de la clara dejando al descubierto un oceano de yema sedosa en el cual, pensó en introducir unos Bastones de Borraja que tenía el cocinero por ahí.  Cató, alucinó y salió corriendo otra vez al escaparate, una vez dentro depositó el huevo con los bastones en una zona específica y añadió “ahora si que está completo y glamuroso” justo a la vez que la moza de la tienda le invitaba a salir con una escoba del tamaño de la Torre San Gil.  Montón de descabezaos hay en éste barrio, comentó Eva.

Blanca y Mari iban como locas por las dependencias del local, todo era ajetreo y meneo y fogones con salseo.  Estaban esperando alguien o algo pero en su nerviosismo tenían “atacaos” a los clientes del bar, que les suplicaban casi llorosos, que se relajaran una miaja.  Ellas a lo suyo.  Mari capitaneaba la sala con “aire” musical (mientras escuchaba a Mecano), gritando aquello de “soñé por un momento que era aaaaaaaaire”…  De pronto Blanca desde la cocina gritó “eso, eso, aire!”.  Sin dudarlo atrapó con destreza una borraja y se puso a buscarle las hojitas tiernas entre el follaje, satisfecha con lo encontrado rezaba para sus adedsc_1922ntros, estás van en tempura con vino de Fuendejalón.  Con la mezcla de harina y agua fría en su punto, iba añadiendo el vino tinto con cautela, para conseguir un sabor sabroso pero sin riesgos.  Mari por otro lado ultimaba la sala y la dejaba engalanada como para fiestas “la visita lo merece” comentaba.  Blanca había preparado una sartén con aceite de girasol en el cual iba echando las borrajas bañadas en tempura y fríendose con brío consiguiendo que se quedaran huecas “como con aire”.  El toque sexy vino cuando añadió unos pétalos de sal de garnacha, que hacen en casa.

De pronto la puerta del local se abrió de par en par y un haz de luz blanca recortaba una silueta familiar, Blanca y Mari se mirarón con emoción y rubor, cuando una voz madura dijo, “hola! soy Silverio y os traigo las primeras Garnachas de la temporada”, ellas se cojieron de la mano, se abrazaron con locura, saltaban con desmelene y lloraron de felicidad, ah! y merendaron.

Manolo miraba la nedsc_1889vera con carita de deseo, pero no encontraba nada, llevaba tiempo queriendo sorprender con un postre a Pepa y Jóse y la idea no le cuajaba.  Había oído hablar de uno que hacía cosas raras con la borraja, pero no se fíaba, hasta que un día un compañero, Santi, le contó cosas de él y se puso a investigar.  El jueves venían la pareja a cenar y el postre era esencial para introducir sensualidad en el ambiente.  Descubrió que la borraja tenía “tronchos” (los tubos) y decidió rellenarlos de chocholate a base de jeringuilla, sal y aceite por encima y olé!  Sabía que Pepa le gustaba con insistencia el chocolate blanco y se lanzó a crear una chocolatina con esfera de melocotón en almibar y capirote de borraja.  Cómo no hay dos sin tres probó a hacer lo mismo pero con una fresa, con un resultado sedoso.

Terminada la cena, Manolo se dispuso a presentar sus “fruits attack”.  Jóse quedó impresionado con los contrastes y carnosidad de la fresa, Pepa reía sóla jugando con la esfera de melocotón y su punto exótico.  El desparrame llegó al probar los tronchos, dónde las complicidades aparecieron y los toques de piel se hacían insistentes.  Ya se sabe a veces la mejor pareja puede ser tres…

Elisabeth notaba una mirada fija en ella, le incomodaba.  No sabía de donde venía y eso le producía nerviosismo.  Había mucho personal en la fería y los stand llenaban de ruido todo el recinto.  De pronto se fijó en uno donde la calma y las risas tenían nombre propio “Las Borrajas del Copón”, se acercó y descubrió la mirada que antes le perturbaba…una cDSC_1617igala!  Aliviada por el descubrimiento comenzó a observar y descubrir que estaba reposada sobre un lecho de hojas de borraja fritas, que le acompañaban unos puntos de mahonesa cítrica, naranja & limón y unos dados inquietantes de…parecía pan, pero no estaba segura.  Decidió preguntar al mocico del stand, que présto y galán le contó que eran dados de pan remojados en vino blanco de Aragón (que sólo Marta Tornos conoce) y recubierto de azucar (fórmula antiquísima de merienda infantil).  Sorprendida, ilusionada y aún diría más, atrapada por la sencillez, exclamó, cuán Tentación en la Mesa! a lo que el mocete ruborizado, porque era muy suyo, sonrió y añadió “las cervezas las pagas tú..”

Apollonia estaba ligeramente sentada en el taburete rojo, escote palabra de honor hablaba sensíblemente de ella.  Una moto negra aparcó en la puerta de El Descorche. Prince abrió la puerta, su presencia iluminó el local y hasta Chorche que andaba colgando platos de celibritis, quedó prendado.  Traje púrpura con hombreras, camisa blanca hasta el insulto y cuello grande y doble, estudiosamente desabrochada, botas con tacón alto y mirada de fuego que le penetró a Apollonia hasta fundirse en un gran beso.  Chorche de El Descorche, seguía a lo suyo mirando el reloj para ver el Real Zaragoza.

Prince se dirigió a él y le pidió una zarzaparrilla, éste loDSC_0948 miró por encima de los tomates y sentenció, o Ambar o a la calle…bebiendo con agrado la cosa se iba animando, cuando de pronto le puso un platito de “Borrajas Agridulces del Copón”, probó, se iluminó, bailó, bailaron, cogió la partitura, se abrigó con su chaqueta Púrpura mientras en la calle llovía (Rain, lo llaman en Minneapolis) en el cassete del bar sonaba funky y Chorche seguía colgando platos…

Moncho estaba buscando algo para aportar a la “party picadilly green en la azotea”, le había invitado Piluca, la vecina del 2º D, una artista en esto de organizar fiestas.  Se topó con unas matas “resultonas” de borraja y DSC_1473no se lo pensó más.  Camino para casa ideaba en hacerlas con chocolate y peta-zetas (que había leído en un blog molón del Copón…)  Ya dispuesto a la faena lo llamó Piluca que estaba hablando con Agata sobre un postre con borraja y chocolate (ésta no conocía el blog molón del Copón y no le salió chic!, aaaaaaaaaah se siente..) pero tuvo que cambiar de planes.  Abríó la mata y vió que estaba algo subida y se le habián formado ya esos “tubos”, sorprendido, extrañado e incluso indignado añadiría yo, gritó -TRONCHO RELLENO DE BRANDADA DE BACALAO-.

Los coció  enteros y como iba pillao de tiempo en vez de hacer la brandada, usó una comercial.  Enfrió bien la borraja y con la ayuda de una bolsa le cortó la esquina, introdujo la crema y se dispuso a rellenar.  Hizo unos ajos fritos y en ese aceite preparó unas tostadas de pan.  Para culminar espolvoreó sésamo tostado por encima y así nació el Troncho de Moncho.

Ya eran las ocho y todo el mundo subía a la azotea, los platos se dejaban a la izquierda mientras los invitados bebían unas cervezas, de pronto Agata lanzó un grito de satisfacción… ¡Moncho cómo está el Troncho! el resto del grupo no quiso perderse tal sensación y acabaron con el plato, sólo se oía Troncho, Moncho, mi Troncho, ala Moncho, hummm cómo está el Troncho Moncho… Ya en el rellano Piluca se despedía con susurros y éste se volvía para casa con una sonrísa guasona “el triunfo del Troncho de Moncho”

Volvía Mariol de su sesión matutina de “correveydile”, sonriente toda ella, con una mata borraja bajo el brazo.  Hacía días que le rondaba la ídea de hacer una ensalada “fresh green” y como Cristian estaba con las ovejas liado, dijo, hoy es la mía!  Lo primero fué llamar a Javier y pedirle una flores de borraja (Ixeia), ese punto ¡chic! que todo platDSC_1513o necesita tener.  Contó todos los ingredientes 2 y 2, 22, me llevo tres…tenemos todo, comenzamos!

Escabecharemos (suave) un trozo de cuello de ternasco, el cual desmigaremos y dejaremos templado en su caldo.  Las mandarinas las cortaremos en trocicos al igual que el pomelo desidratado y escarchado (lo venden así, éste es del mercado central, en tiendas de frutos secos), seleccionamos las hojas de la borraja más molonas y simplemente las freimos un poquico (las guardamos en papel absorvente para que se enfrien y se queden crunch!)  Mariol se estaba dejando embriagar por los aromas que le aportaban los cítricos y concluyó con una vinagreta de miel, naranja exprimida y aceite… optó por una base de escarola y se sentó.

A Cristián se le oía trastear por los corrales, llevaba todo el día de aquí para allá y gritó aquello de “cariiiii, que hay de cena… Mariol sonrío de oreja a oreja y le contestó “Ensalada templada de Ternasco escabechado ligero con carácteres de Mandarina & Pomelo sobre una escarola triste arropada con las hojas de borraja fritas salpicada en vinagreta fresh”  Pero no había caracoles? contestó el mozo.  Vió el plato, se enamoró, le subieron los colores, lo probó, lloró, se perdió untando, volvió, le bajaron los colores, miró a su compañera y dijo “siempre nos quedará El Tubo”

A las 5 de la tarde Macarena había quedado para verse con Juan Carlos, desde la separación no se habían vuelto a ver y de ésto hacía ya seis días, eligieron El Botánico, lugar con encanto.  Manu, sirvió los cafés y les puso un bizcocho de zanahoria para acompañar (cosas de Juan Carlos).  La conversación entre ellos iba animada y alegre, pero algo importunó a Macarena.  El se disculpó de inmediato y poniendo rodilla en tierra le dijo eso de “a Dios pongo por testigo que jugaré a la Play sólo los fines de semana y fiestas de guar_20160210_183911dar…” Macarena (que era del Picarral) le contestó “niño, a tí de mayor te gustaría ser normal..?”.  Manu, que desde su puesto era sabedor de la situación (y el resto del bar también) decidó intervenir y preparó unos bombones de chocolate.

Usó una cubitera de silicona, y puso en el fondo un molde para que al rellenar se quedara ese hueco vacio.  Una vez frío, quito el objeto y lo lleno de mermelada de Borraja que hace una mocica por Foz-Calanda.

Llegó con el plato a la mesa (que seguía movidita) y les dijo, chicos os dejo estos corazones, Blanco y Negro, porque estais ahí, pero recordar que hay un montón de grises en medio y Rojo, porque la pasión no puede faltar…y en el cassette sonaban Los Pecos.

-Decidme, a vos os gusta la sopa Sr. Bowie?  -Claro Mafalda, no todo en la vida son copas, mira, un tazón calentico nos ayuda a mimar la voz, a templar nuestros fríos y a reir con quien nos quiere.  -Estooo bueeeno.  -Qué pasa, no te gusta?  -Pucha! pués nó y encima éste papafrita nos hace una con borrajas.  -Yo no sé que es la borraja, a tí te gusta?  -Si es una delicia y el Copón hace unos platos requetelindos… pero sopa!  -Nos acercamos y miramos?  -Cómo vos queraís, me dás la mano?  -Claro y escucha bien que Antonio nos vá a contar.

Bueno para la ocasión pondremos el cazo al fuego e hirviremos la mafalda 3 como si no hubiera mañana (tallos grandes y hojas). Sólo vamos a utilizar el agua así pués reservamos.  Por otra parte abriremos un puñado de chirlas (que nos comeremos en el vermú) y guardaremos también el agua de ellas.  En sartén freiremos unos ajicos muy cortadicos y algo de harina, poco a poco le añadimos el caldo hasta disolver la pasta y lo unimos al resto del agua de borrajas, más el agua de las chirlas. Lo ponemos todo a calentar y la alegramos con una chorrada curiosa de Cointreau  y un poco de comino en polvo, dejamos hervir un poco, sazonamos y fin.  Para acompañar freiremos unos tostones de pan y unos trocicos de la piel de la naranja caramelizada.

-Viste Mafalda tiene buena pinta, te animas a probarla?  -Ché! una es fiel a sus ideales y vos?  -No, hoy ya no puedo…  -Os vais?  -Así es…  -Puedo besaros la mano “Duque”?  -No Mafalda, un abrazo fuerte es algo que me encantaría llevarme…

Por tí David Bowie, por tu música, por tu locura y por mis momentos contigo, (no pares…)